miércoles, agosto 31, 2011

Protestas estudiantiles, lucro y manipulación.

Hace 50 años, existía educación estatal gratuita lo que implicaba pocos recursos de presupuesto y ninguna competencia en el sistema educacional lo que significaba reducida cobertura y baja calidad de la educación. Yo estudié en la universidad cuando éstas eran gratuitas y sólo se pagaba matrícula. La diferencia está que en ese tiempo había muy pocas universidades por lo tanto la única opción para ingresar era demostrar capacidad para estar en la educación superior, se ingresaba o se repetía la prueba de admisión para volver a intentarlo, si no había que salir a trabajar. Debo recalcar que ahora cualquier alumno con capacidad demostrada es becado por universidades tradicionales o privadas, es decir, tiene la oportunidad de estudiar gratis. La educación gratuita como se propone ahora fomentará la mediocridad de los alumnos y de los que trabajan en esas universidades. Gratuidad no es sinónimo de calidad.

A partir de 1981 el sistema cambió y comenzó la competencia entre los establecimientos educacionales y un obligado mejoramiento de la calidad de la educación, contratando mejores profesores e invirtiendo en infraestructura. Las universidades privadas compiten libremente con las universidades estatales pero eso trajo como consecuencia universidades privadas de primer nivel como universidades mediocres. Como en todas las cosas, por cierto. Por otra parte, en la actualidad la educación particular supera el 50% de la demanda de educación básica y media y mayor es el porcentaje en la educación universitaria.

Hoy Chile tiene uno de los mejores sistemas educativos de América Latina. Pero…las protestas y los paros estudiantiles, que ya duran varios meses, indican un síntoma del fracaso del sistema universitario abierto a la iniciativa privada. Los estudiantes universitarios se dieron cuenta de que estarían presionados financieramente cuando se graduaran y salieron a la calle, con el apoyo de los profesores y los sindicatos, para exigir una educación universitaria gratuita. Camila Vallejo, la dirigente estudiantil comunista, desde la federación estudiantil, está exigiendo que el Gobierno prohíba la existencia de universidades con fines de lucro. Su movimiento quiere "cambios estructurales" que acaben con "el modelo educativo neoliberal".

El lucro es una palabra insertada a la fuerza como signo de maldad del sistema educativo. El lucro, es un juego semántico que se connota como algo malo, pero en esencia se define como la ganancia o provecho que se saca de algo y que es diferente a usura que es el interés excesivo en un préstamo o una ganancia excesiva. Obviamente, se trata de confundir ambos conceptos. El lucro o utilidades de una organización estimula el trabajo, la innovación y la competencia entre instituciones de distintas calidades pero que dan la opción de elegir, es decir, una oferta educacional diversa para el mercado.

Chile ha ampliado su cobertura educativa superior más que la mayoría de otros países: el número de estudiantes universitarios en Chile ha aumentado desde 200.000 hace dos décadas a casi un millón en la actualidad. Casi el 50 por ciento de los estudiantes chilenos en edad universitaria están en la universidad. De ellos el 70 por ciento de los estudiantes universitarios chilenos de hoy son hijos de personas que nunca asistieron a la universidad. Un detalle importante, a diferencia de lo que ocurre en otros países desarrollados, las familias tienen el hábito de ahorrar para la educación universitaria de sus hijos desde que éstos son pequeños, en Chile nunca ha existido una cultura familiar de ahorro para la educación, prefieren comprar autos. ¿Y si comenzamos por ahí?


Desde otro punto de vista, en la situación de la educación y otros temas tenemos un problema estratégico de manejo manipulador de intereses partidistas. En toda esta situación de marchas y solicitudes de cambio al sistema educativo el mensaje político-ideológico de las protestas busca castigar la eficiencia de la actividad educacional privada y apoya la mediocridad “de los mediocres”. Este método estratégico también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. En razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de las personas. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos… En eso están.

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